Retorica
Retorica Por lo tanto, como es manifiesto que todos <los oradores> hacen asà sus demostraciones —ya sea que sus silogismos sean más 1396bexactos o más relajados,[288] puesto que no argumentan partiendo de la totalidad de los supuestos, sino de los que son pertinentes a cada caso particular— y como también está claro que, sobre la base del discurso,[289] es imposible hacer de otra manera la demostración, resulta entonces evidente que, lo mismo que en los Tópicos,[290] es necesario, ante todo, disponer sobre cada materia particular de lugares escogidos acerca de las cosas que son posibles y más oportunas.[291] Y en cuanto a los hechos 5que suceden de improviso, la investigación hay que desarrollarla de la misma manera, atendiendo no a <argumentos> indefinidos, sino a los que son pertinentes a aquello de que trata el discurso y ciñéndose a los más que se pueda y más próximos estén a la materia en cuestión;[292] porque por un lado, cuantos más elementos pertinentes contenga, más fácil será hacer la demostración 10y, por otro lado, cuanto más próximos estén al caso, tanto más propios y menos comunes serán. Llamo aquà comunes a elogiar, por ejemplo, a Aquiles porque es hombre y porque se cuenta entre los semidioses y porque luchó contra Ilión, pues todo esto es pertinente para otros muchos hombres, de manera que, con ello, no se elogia más a Aquiles que a Diomedes. En cambio, son elementos propios[293] los que a ningún otro hombre corresponden 15más que a Aquiles, como que mató a Héctor, el mejor de los troyanos, y a Cicno,[294] quien, siendo invencible, a todos impedÃa desembarcar, o que, a pesar de ser muy joven y no estando por ello comprometido por el juramento,[295] tomó parte en la campaña y otras cosas como éstas.