Retorica
Retorica Esto quiere decir que las pÃsteis o enunciados persuasivos lo son de especies: Solmsen[140] ha señalado con razón el origen una vez más platónico de este punto de vista que exige que toda téchne tenga que utilizar eÃde —«pues no hay arte ni ciencia de lo particular»[141]—. Sin embargo, tales especies no son tomadas en esta primera versión de la Retórica como «especies propias» (Ãdia eÃde) —que darÃan lugar a ciencias particulares en la medida en que procurarÃan «enunciados referentes a cada una de las especies o géneros, como, por ejemplo, enunciados sobre cuestiones fÃsicas (…) o sobre cuestiones morales»[142]—, sino como especies correspondientes a determinadas instancias formales que las constituyen, no por su significado, sino por su uso común en tanto que enunciados persuasivos[143]. En esas instancias formales se verifica, pues, la transposición de las competencias semánticas en las competencias pragmáticas de las proposiciones. Y tales son los tópoi, los lugares comunes de la persuasión.