Retorica
Retorica Por otra parte, <el uso de> los nombres compuestos y la profusión de epítetos y palabras extrañas es ajustado, sobre todo, a los que hablan expresando las pasiones. Porque al que está lleno de ira se le perdona que hable de «un mal grandiceleste» o que diga «monstruoso»;[123] y, lo mismo, al que ya ha captado a los oyentes y les ha hecho entusiasmarse, sea con elogios o censuras, sea con ira o amistad, como, por ejemplo, hace Isócrates al final de su Panegírico, <diciendo> «nombradía y memoria» 15y «quienesquiera que osaron».[124] Tales cosas se prefieren cuando ya se está en pleno entusiasmo, de modo que es claro que <los oyentes> las aceptan porque también están en esa misma disposición. Y por eso son igualmente ajustadas a la poesía; porque la poesía nace de una inspiración. Por lo tanto, éste es el modo como debe utilizarse <este recurso>; o bien de una 20manera irónica, como hablaba Gorgias[125] y como <los ejemplos que se ponen> en el Fedro.[126]