Retorica
Retorica Puesto que hemos ya definido las anteriores materias, nos corresponde ahora tratar de las expresiones que son elegantes[177] y tienen una mayor aceptación.[178] El componerlas es propio, ciertamente, de quien posee una buena disposición natural y está ejercitado en ello; pero también es cosa que puede mostrarse de conformidad con <nuestro> método. Hablaremos, pues, de este asunto y haremos las correspondientes enumeraciones. Pero establezcamos <antes> que nuestro 10principio es éste; a saber: que un fácil aprendizaje es, por naturaleza, placentero a todos[179] y que, por otra parte, los nombres significan algo, de modo que aquellos nombres que nos proporcionan alguna enseñanza son también los que nos procuran un mayor placer. Hay, sin duda, palabras que nos son desconocidas, mientras que las especÃficas las conocemos ya; pero lo que principalmente consigue el <resultado dicho> es la metáfora.[180] Porque, en efecto: cuando se llama a la vejez «paja»,[181] se produce una enseñanza 15y un conocimiento por mediación del género, ya que ambas cosas han perdido la flor. Esto mismo lo consiguen también, a decir verdad, las comparaciones de los poetas, por lo que, si <se aplican> bien, el resultado es elegante. Pues la comparación es, como antes se dijo,[182] una metáfora que sólo se diferencia por un añadido puesto delante. Mas, por ello mismo, causa menor placer a causa de su mayor extensión y porque, además, no nombra 20una cosa como siendo otra. Y no es esto ciertamente lo que el espÃritu busca.[183]
