Retorica
Retorica Conviene no olvidar que a cada género se ajusta una expresión diferente. No es lo mismo, en efecto, la expresión de la prosa escrita que la de los debates, ni la oratoria política 5que la judicial.[254] Ahora bien, es necesario conocer estas dos: una es para saber expresarse correctamente[255] y, la otra, para no sentirse obligado a permanecer en silencio, si es que se quiere comunicar algo a los demás, cosa a que se ven reducidos los que no saben escribir. La expresión escrita es mucho más rigurosa, mientras que la propia de los debates se acerca más a la representación teatral[256] (y de tal expresión hay dos 10especies: la que expresa los caracteres y la que expresa las pasiones).[257] Ésta es la razón de que los actores anden a la busca de esta clase de dramas, así como los poetas a la busca de esta clase de <actores>; aunque también están muy difundidos los <poetas> que son aptos para la lectura, como, por ejemplo, Queremón[258] (pues es exacto como un logógrafo) o Licimnio,[259] el que compone ditirambos. Y, si se enfrentan, «los discursos» 15escritos aparecen cohibidos en los debates, y los de los oradores que hablan bien, vulgares cuando los tenemos entre las manos. La causa de esto es que, en los debates, son ajustadas las maneras propias de la representación teatral, por lo que, si <los discursos> prescinden de esa representación, como no cumplen su tarea específica, resultan lánguidos.[260] Así, por ejemplo, la 20ausencia de conjunciones[261] y el repetir muchas veces lo mismo[262] son cosas que se rechazan con toda rectitud en el estilo de la prosa escrita, pero no en el de los debates, y de hecho los oradores las emplean, puesto que vienen bien para la representación.