La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel JULIA. —¿Y ustedes no piensan cómo puede reaccionar el mantequero cuando se dé cuenta que lo han engañado?
PEDRO. —Si es un hombre inteligente festejará el ingenio de Susana.
JUAN (irónico). —Vas muy bien por ese camino.
JULIA. —Dudo que un hombre inteligente se sienta agradecido hacia los que se burlan de él.
JUAN. —En cierto modo me alegro que la tÃa no esté. DirÃa que era yo el armador de esta fábrica de mentiras.
JULIA. —Mamá tendrÃa razón. Vos y Susana han compaginado esta broma canallesca.
PEDRO. —Julia, no exageres.
JUAN. —Evidentemente, Julia, sos una mujer aficionada a las definiciones violentas. Tan no hay intención perversa en nuestra actividad, que si el mantequero se presta para hacer un papel desairado, el nuestro tampoco lo es menos.
JULIA. —Para divertirse no hay necesidad de llegar a esos extremos…
PEDRO (a JUAN). —Verdaderamente, si no la estimularas tanto a Susana.
JUAN (fingiendo enojo). —Tendrás la audacia de negarle temperamento artÃstico a Susana…