La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel SUSANA. —Conde, no seas pueril. ¿A quién le agrada que le separen la cabeza de los hombros?
JUAN. —¿No podrÃamos buscar al Coronel y conversarlo? Conversando se entiende la gente.
SUSANA. —¡Oh!, ingenuidad de la juventud. Cómo se trasluce, amigo mÃo, que pasaste los mejores años de tu vida bañando a las ovejas en antisárnicos. Más cuerdo serÃa pretender persuadir a un mulo.
JUAN. —¿Tan reacio es?
SUSANA. —Imposible, como lo oyes. Le llaman corazón de león; cerebro de gallina… (Se escucha el sordo batir del tambor). ¿Oyes?
JUAN. —El tambor.
SUSANA. —Los soldados me buscan. Escapemos, Conde.
JUAN. —A mi cabaña, majestad. Allà no la podrán encontrar. (Salen ambos apresuradamente).