La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel Dichos, menos SAVERIO; después SUSANA.
LUISA. —Es un ángel disfrazado de mantequero.
JUAN (gritando). —Susana, Susana, ya se fue… venÃ.
SUSANA (entrando triunfalmente). —¿Qué tal estuve? ¿Aceptó?…
PEDRO. —¡Genial! ¡Qué gran actriz resultás!
LUISA. —Yo me mordÃa para no aplaudirte… ¡Qué talento tenés!
SUSANA. —¿Asà que aceptó?
JUAN. —Y no. Pero lo admirable aquà es tu sentido de improvisación. Pasás de lo humorÃstico a lo trágico con una facilidad que admira.
LUISA (alegremente pensativa). —Susana… sos una gran actriz. Por momentos le ponés frÃo en el corazón a uno.
PEDRO. —Esta vez sà que nos vamos a divertir.
JUAN. —Invitaremos a todo el mundo.
LUISA. —Eso se descuenta.
SUSANA (abstraÃda). —Oh, claro que nos vamos a divertir. Los tres se quedan un instante contemplándola, admirados, mientras ella, absorta, mira el vacÃo con las manos apoyadas en el canto de la mesa.
TELÓN LENTO
