La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel SUSANA (avanza hacia la punta del estrado. Se hace silencio). —No conviene que un autor hable de su obra antes de que el desenlace horripile a la concurrencia. Lo Ăşnico que les digo es que el final les divertirá bárbaramente. (Baja. Aplausos. Los grupos se desparraman y charlan entre sĂ).
LUISA. —Apártate un poco el pelo de la frente.
SUSANA. —¿Qué tal estoy?
ERNESTO. —Tenés un aspecto trágico.
DIONISIA. —Si recitás bien lo que aprendiste, vas a poner frĂo en el alma.
DEMETRIO. —Tenés el aspecto de una endemoniada.
ERNESTINA. —El que está bien es Juan con su piel de cabra.
JUAN (incorporándose al grupo. A SUSANA). —Mirá si Saverio no viene…
SUSANA. —Vendrá, no te preocupés.
DEMETRIO. —A la que no veo por aquà es a Julia.
SUSANA (irónicamente). —Julia es una mujer seria, que no toma parte en estas payasadas.
DEMETRIO. —Mirá si te salĂs casando con el mantequero.
SUSANA (irritada). —No digas pavadas.
MARĂŤA. —El alboroto que se arma dentro de un rato aquĂ.
DEMETRIO (volviéndose a todos y guiñándoles un ojo). —Pero qué pálida estás, Susana…