Los Lanzallamas
Los Lanzallamas Barsut dejaba humear el cigarrillo entre sus dedos. Las azules volutas de humo se superponÃan en anillos concéntricos. Las cabezas de los dos hombres se reflejan en el mapa de los Estados Unidos.
—¿Y nosotros constituiremos el cáncer matriz?
—SÃ. Si nuestros comunistas tuvieran un poco de inteligencia, lo hubieran hecho…, pero ni aun algo malo es posible esperar de ellos. Se la pasan escribiendo proclamas con una sintaxis ridÃcula y una ortografÃa pésima. De los socialistas no hablemos. Muchos de ellos son pequeños propietarios. Fueron socialistas cuando vinieron desnudos casi de Europa al paÃs, y por sentimentalismo continúan siéndolo, cuando explotan a otros desgraciados que llegan más desnudos que ellos. Son pequeños propietarios, tienen hijos en la Universidad de Derecho, en la Escuela Militar y la Facultad de Medicina. Es para reÃrse… Nosotros también enviaremos muchachos… nuestros hijos, a la Escuela Militar… pero antes, desde niños, los criaremos en una atmósfera revolucionaria, oyendo continuamente hablar del triunfo de la causa social. Cuando estén perfectamente inmunizados contra el militarismo al servicio capitalista, los haremos ingresar a la Escuela Militar, a la escuela de suboficiales, a la Marina, escuela de aviación; en pocos años podemos tener desparramados cánceres en todas las instituciones…
—¿Sabe que es magnÃfico?