Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —Dentro del régimen capitalista, el militarismo es una institución a su servicio. Ningún sistema de gobierno capitalista puede resolver los problemas económicos que cada año aumentan de gravedad. El capitalismo de estos paÃses es tan ingenuo que cree poder hacerlo… pero fracasará. Ha fracasado con la democracia; ahora tiene que fracasar con la dictadura. Es lo mismo que pretender curar la sÃfilis con inyecciones de agua destilada.
—De modo que si partimos de su punto de vista, usted no tendrÃa inconveniente en ser socio de un bandido, de un falsificador de moneda, ni de un asesino…
—Todos son útiles, si se los sabe utilizar; magnÃficos medios para coadyuvar al triunfo del comunismo. Más aún; le diré: el perfecto comunista no debe vacilar ni un instante en emplear para el triunfo de la causa proletaria universal todos los crÃmenes que condena la moral capitalista… en los que no tienen un centavo.
El Abogado se levantó. La luz de la lámpara eléctrica oscila violentamente. El Astrólogo se interrumpe y observa el filamento, que de incandescente toma rojor de hierro a la calda. Murmura:
—Estos transformadores andan como el diablo.
—¿Tiene corriente continua? —murmuró abstraÃdo el Abogado.