Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —Más terrible es la realidad… El pueblo vive sumergido en la más absoluta ignorancia. Se asusta de los millones de hombres destrozados por la última guerra, y a nadie se le ocurre hacer el cálculo de los millones de obreros, de mujeres y de niños que año tras año son destruidos por las fundiciones, los talleres, las minas, las profesiones antihigiénicas, las explotaciones de productos, las enfermedades sociales como el cáncer, la sÃfilis, la tuberculosis. Si se hiciera una estadÃstica universal de todos los hombres que mueren anualmente al servicio del capitalismo…, y el capitalismo lo constituyen un millar de multimillonarios…, si se hiciera una estadÃstica, se comprobarÃa que sin guerra de cañones mueren en los hospitales, cárceles y talleres, tantos hombres como en las trincheras, bajo las granadas y los gases. ¿Qué significa entonces el peligro de una dictadura militar, si esta dictadura puede provocar el resurgimiento de una fuerza colectiva destinada a terminar de una vez por todas con esa criminal realidad del capitalismo? Al contrario; lo criminal serÃa negarse a ayudar a los militares a que opriman al pueblo y le despierten por catálisis la conciencia revolucionaria. Más útil es un generalito déspota y loco, que un revolucionario sentimental y bien intencionado. El revolucionario harÃa propaganda limitada; el déspota despierta la indignación de millares de conciencias, precipitándolas hacia extremos que ellas nunca hubieran soñado.