Los Lanzallamas

Los Lanzallamas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y coloca su mano sobre las cejas a modo de visera. Parece que quiere protegerse de un sol invisible. Vislumbra distancias que ahondan una fiereza en su corazón. Por allá, en la distancia, camina su multitud. Su poética multitud. Hombres crueles y grandes que claman por un cielo de piedad. Y Erdosain se repite: “Es necesario que a nosotros nos sea dado el cielo. Concedido para siempre. Hay que agarrarlo al terrible cielo”.

El sol invisible rueda cataratas de luz ante sus ojos, en las tinieblas. Erdosain siente que el furor atenacea sus carnes, se las coge como pinzas y le retuerce los dientes en los alvéolos. Es necesario odiar a alguien. Odiar fervientemente a alguien, y ese alguien no puede ser la Vida. Se acaricia las sienes como si no le pertenecieran. La carita de la criatura que un día besó en el tren, con su calco desnivela la ternura que él almacena. El relieve de amor encrespa sus nervios, inclina la cabeza y se dice: “Pensemos”.

¿Qué es el hombre? Esta pregunta surge como un terrible S. O. S. (Salvad nuestras almas)18. Allí está el equivalente. Cuando él se pregunta qué es el hombre, otro grito clama en él, abocándose al universo invisible: “Salvad nuestras almas”. Grito de sus entrañas. Y se dice: “Yo estoy más allá de la tierra. Yo, con mi carne masturbada y mis ojos lagañosos19 y mi mejilla abofeteada. Yo, yo, siempre yo”.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker