Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —¿Qué dices, Emperador Erdosain? Eres Emperador. Has llegado a lo que deseabas ser. ¿Y? Ahora mismo puede entrar aquí un general y decir: “Majestad, el pueblo pide pan”, y tú puedes contestarle: “Que lo ametrallen”. ¿Y con eso qué has resuelto? Puede entrar el Ministro de la potencia X y decirte: “Majestad, repartámonos el mundo entre Vuestra Gracia y mi amo”. ¿Y con eso qué has resuelto? Te cuelga la mandíbula como la de un idiota, Emperador Erdosain. Estás triste, gran canalla. Tan triste que ni tu carne se salva.
Erdosain aprieta los dientes.