De sangre y cenizas
De sangre y cenizas La sangre aún manchaba las botas de Poppy cuando regresaron a Masadonia. Los horrores que habían enfrentado en el Bosque de Sangre la perseguían, pero no tanto como la mirada de Hawke, quien parecía saber más de lo que estaba dispuesto a admitir.
—¿Qué eran esas criaturas? —preguntó ella mientras caminaban por los pasillos oscuros del castillo.
Hawke se detuvo, su silueta recortada contra la luz tenue de una antorcha. —Algo que no debería existir.
Su respuesta no la tranquilizó. Las criaturas no solo habían matado; parecían haber dejado una huella de desesperación en todo lo que tocaban. Y aunque Poppy no lo decía en voz alta, sabía que no sería la última vez que las enfrentaría.
Mientras tanto, el castillo bullía con nuevas órdenes. La Duquesa exigió que Poppy no saliera del castillo bajo ninguna circunstancia. —Tu Ascensión está cerca, niña. Todo el reino depende de que estés lista.
