De sangre y cenizas
De sangre y cenizas El viaje de regreso a Masadonia fue un susurro constante de peligro. Las criaturas no los persiguieron, pero Poppy sabÃa que su batalla estaba lejos de terminar. Cada paso que daba hacia el castillo la acercaba no solo a enfrentar a los horrores que acechaban fuera del Adarve, sino también a los secretos oscuros que habÃan envenenado su vida desde el principio.
—Cuando lleguemos al castillo, todo cambiará —le advirtió Hawke mientras avanzaban por un sendero iluminado por la pálida luz de la luna.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Poppy, su daga apretada contra su muslo como un amuleto contra el miedo.
—Tú cambiaste, Poppy. No puedes volver a ser la Doncella. Ellos lo verán. —Hawke la miró de reojo, una mezcla de admiración y advertencia en su rostro—. Tienes que estar lista para luchar, incluso contra aquellos que dicen estar de tu lado.
El castillo de Teerman se alzó en el horizonte como una sombra gigantesca, pero esta vez, Poppy no sintió la familiar sensación de hogar. En su lugar, habÃa una inquietud profunda, una certeza de que las respuestas que buscaba solo la llevarÃan a más preguntas.
Cuando llegaron, la Duquesa estaba esperándolos. —¿Dónde has estado? —su voz era frÃa, pero habÃa un destello de miedo en sus ojos.
