De sangre y cenizas
De sangre y cenizas Poppy no podÃa ignorarlo más. Desde su ventana, observaba el muro que protegÃa la ciudad y sentÃa un peso oscuro creciendo en su pecho. En los confines del reino, algo estaba despertando. Algo que nadie estaba preparado para enfrentar.
Esa noche, durante una reunión en el castillo, la Duquesa habló con un tono grave: —El Adarve ha sido nuestra protección durante siglos, pero no es infalible. El reino caÃdo está movilizándose. Los dioses nos pondrán a prueba.
Poppy notó cómo las miradas se dirigÃan hacia ella, la Doncella, el sÃmbolo de esperanza del reino. Pero en su interior, sabÃa la verdad: no estaba preparada.
—¿Crees que los dioses te protegerán cuando llegue el momento? —preguntó Hawke esa misma noche, su tono cargado de un desafÃo que la dejó sin palabras.
Ella apretó los labios, sin saber qué responder. Cada dÃa, Hawke parecÃa derribar las paredes que habÃa construido a su alrededor, exponiendo su miedo más profundo: ¿y si los dioses la habÃan elegido para fallar?
Pero no habÃa tiempo para dudas. Cuando un mensajero llegó tambaleándose al castillo, cubierto de sangre, el mundo de Poppy se estremeció. —El Bosque de Sangre... está perdido —susurró el hombre antes de desplomarse.
