La venganza de la Petra
La venganza de la Petra DICHOS, Petra, Manolo y Nicomedes.
Aparece Manolo, primera izquierda, lÃvido, descompuesto. Le sigue Petra, como sujetándole. Detrás Nicomedes, fingiendo una trágica indignación.
MANOLO: ¡Alto!... ¡Ahà le tienes! ¡Era él! ¡Lo mato!
EUDOSIA: ¡Madre!
CONESA: ¡Dios mÃo! (Cae en una silla, y sentado en ella intenta huir hacia la puerta dando grandes saltos.) ¡Socorro!...
NIC.: No te pierdas, Manolo. (Le sujeta.)
MANOLO: ¿Qué hacÃa usted aquÃ, so ladrón?
CONESA: Que voy a tocar las consecuencias de una ligereza, señor Manolo, pero, por Dios, no me condene usted sin oirme...
MANOLO: Suélteme usté. ¡Lo estrangulo!
PETRA: No, a este hombre no hay quien lo toque. (Se pone heroicamente delante.) ¡Es inocente! ¡Ay, Conesa de mi alma, huya usté!
MANOLO: ¡Y lo defiende!
CONESA: ¡Señora, por Dios, no se ponga usté cariñosa, que me lo agrava!...
MANOLO: ¡Suélteme usté, que le parto el corazón!
CONESA: ¡Socorro!... ¡Socorro!... (Huye casi arrastras.)
(Petra vase primera izquierda, y cierra la puerta. Eudosia vase siguiendo a Conesa.)
