La venganza de la Petra
La venganza de la Petra DICHOS, Bibiano, señá Raimunda
BIB.: (Fuera.) ¿Dónde pernotan los señores?
EUDOSIA: Ahà en la alcoba están con el señor Nicomedes; que hagan ustedes el favor de pasar.
BIB.: (Asomándose por la puerta de la alcoba.) ¿Dan ustedes su licencia asoluta?
NIC.: Con canuto y todo. Adelante.
BIB.: (Haciendo una reverencia.) ¿Santos y excelentÃsimos?.
NIC.: Buenos los tengáis.
RAIM.: (A NÃcomedes.) Jesús, hijo, pero todavÃa en la cama...
NIC.: (Muy fino.) Pa servir a usté.BIB.: ¿Es que te encuentras mal?
NIC.: Hombre, si me encontrase mal, no estarÃa.
BIB.: Digo doliente, enfermo, nefrÃtico.
NIC.: No, doliente no; pero, vamos, tengo esa cosa rumática que no me deja moverme a primera hora.
RAIM.: Gamberréz.
NIC.: ¿Cómo gamberréz?
RAIM.: SÃ; porque digo yo que no será parálisis infantil.
(La Eudosia le sirve el desayuno.)
NIC.: Ya está la Raimunda con sus pullas como siempre. Bueno, ensÃllalos, Nicanora.
