La venganza de la Petra
La venganza de la Petra NICOMEDES, Petra, Nicanora y Eudosia
NICANORA: ¡Ladrones, asquerosos, indecentes!... No llores, hija, no llores.
NIC.: ¡Qué mañanita, Dios mÃo!
EUDOSIA:!Pero qué peste de hombres!... ¡Miá si pudiésemos pasarnos con un Charlot de cinco céntimos, qué bien! No llore usté, señorita, que no se lo merece.
NICANORA: Déjalo, hija, déjalo, que vaya enhoramala y reviente de una...
PETRA: (Llorando.) SÃ, déjalo, déjalo... Eso se dice muy pronto... ¡déjalo... pero si no puedo, madre, si no puedo dejarlo!
NICANORA: ¿Y por qué no puede?
PETRA: ¿Por qué va a ser? Porque le quiero con toa mi alma. ¡Mia también... paece usté tonta!
NICANORA: ¡Tonta, tonta... maldita sea!. . Lo que me pasa a mà es que esto de ver a una hija recomiéndose y esgarrándose a llorar por un tÃo golfo y no poder valerse de ninguna cosa pa remediarlo... ¡Amos, que esto clama a Dios! (Desesperada, al marido.) Piensa algo, hombre, piensa algo, pa que la chica no sufra lo que está sufriendo... ¡piensa algo!,..
NIC.: ¡Pero qué quiés que piense un hombre que no le dejan dormir!
NICANORA: Que también es triste ver a una hija sufrir de esta manera y no poder hacer náa. (Llora.)
