La venganza de la Petra

La venganza de la Petra

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ESCENA XII

Manolo y Nicomedes

MANOLO: ¿Se puede?

NIC.: Aquí, no siendo dormir, se puede todo. Pasa, hijo, pasa y Siéntate. (Se sienta, cierra la alcoba.)

MANOLO: Bueno, pues yo vengo sobre que la portera m'ha dicho que tenía ustéz que darme no sé qué cantidaz u algo así... vamos, porque muy claro no lo he entendió. Que me tenía usté que dar algo, sí; el qué no.

NIC.: ¡Ay, Manolo!; lo que tengo que darte, lo que tengo que darte desgraciadamente es un mal rato.

MANOLO: (Levantándose súbitamente.) ¡Caray, pues si viera usté la prisa que tengo...

No, Manolo, no; siéntate. Necesito que hablemos un menuto, cosa de media hora.

MANOLO: Si no es más que un menuto... pero acabe usté pronto, que hemos encargao un arroz y un cordero con patatas y eso no tié espera.

NIC.: ¡Sí, hijo mío, comprendo lo apremiante de un cordero, pero lo que yo tengo que decirte es muy grave, Manolo: es muy grave!

MANOLO: ¿Qué pasa?

NIC.: Es preciso que lo sepas, Manolo; Mi hija no es mi hija. (Levantan Nicanora y Petra los visillos de la vidriera discretamente y miran por ellos.)

MANOLO: ¡Rechufla!... ¿Qué dice usted?... ¿De forma que la seña Nicanora?...


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