La venganza de la Petra
La venganza de la Petra PETRA, Eudosia, señá Nicanora.
(Aparecen las tres con tres pitillos encendidos, en la mano, chupando torpe, pero ansiosamente, y repartiendo el humo por toda la habitación. Cada una echa el humo a su manera. Petra trazando círculos con la cabeza, para repartirlo bien. Eudosia con breves y repetidos soplos y la seña Nicanora como el que echa el aliento, cosa que le produce alguna tos.)
NICANORA: Echa bien, por ahí... ¡echa bien por ahí!
EUDOSIA: Misté, si yo paezco el tren. He hecho una nube.
PETRA: No, pues yo no me he quedao atrás, que hay que ver la humareda que he armao.
NICANORA: Pues yo me esgarro a toser y no adelanto náa.
PETRA: Y es que a usté le ha tocao un Muratis muy flojito; pero yo me estoy peleando con un egipcio y que anda con Dios. (Siguen fumando en la forma indicada.)
EUDOSIA: Pos el mío paece de mi pueblo, no hay quien l'haga tirar. (Fuma con gran esfuerzo.) ¡Qué condenao!
NICANORA: ¡Paece mentira que haiga mujeres que fumen de güeña fe, Dios mío!
EUDOSIA: No, si de eso de fumar, lo que yo me creo es que hay señoras que cuando no tienen ná que hacer, echan humo.
PETRA: Sí, porque la que tenga que fregarse el suelo, figúrate tú como se va a entretener con un turco.
