La venganza de la Petra
La venganza de la Petra DICHOS y Petra.
Petra por la derecha con un mantito y un lío. LLeva muchos polvos, los labios pintados. Entra como medrosa, azorada, pero intentando aparentar tranquilidad y desenfado y forzando una sonrisa inutil.
PETRA: (Mirándolos a todos con asombro y temor.) Buenas... buenas... noches. (No la contestan. Pausa.) Caramba, no pensaba yo encontrarme... ¡Cuánto bueno!
RAIM.: ¿Bueno? ¡Ja, ja!... Bueno, bueno.
PETRA: (A Raimunda.) ¿Usté por aquí?
RAIM.: Yo por aquí y tú por ahí... Ya ves.
PETRA: Sí, señora; unas visititas que...
RAIM.: (Con malicia.) ¿De cumplido?
PETRA: De confianza, que son las que más entretienen; pero si yo llego a saber que... (A Bibiano.) ¿Usté por aquí?
BIB.: (Señalando el reloj.) ¿No te da reparo?
PETRA: ¿Hay telaraña?
BIB.: Hay un minutero que dice las horas, Petra... y las horas dicen muchas cosas...
RAIM.: Y las medias también.
PETRA: ¡Las medias!... Bueno, pero no se fíen ustés del reloj, que adelanta.
RAIM.: (Levantándose.) Si yo fuera el amo de esta casa, ni me fiaría del reló, ni me fiaría de...
BIB.: Prudencia, Raimunda. Enmudece y lamenta. Ya hemos oído bastante. Desfila.
