La venganza de la Petra
La venganza de la Petra Nicomedes y Nicanora
NICANORA: (Entreabre quedamente la puerta de la alcoba y llama en voz muy baja.) Nicomedes.
NIC: ¡Arrope... mi mujer! (Se tapa la cabeza y todo)
NICANORA: (Insistiendo.) ¡Nicomedes!... Está hecho un leño entavia el bigardo este... ¡Maldita siá!...
(Cierra de nuevo la alcoba. Entreabre un balcón, haciéndose mayor claridad en el comedor y se ve a través de los visillos la silueta de la mujer que deja sobre la mesa un junco de buñuelos y una cacharrilla de leche.)
NIC: Pos si que me choca que s'haiga conformao. ¿Habrá ido a coger los zorros como otros días pa ayuda del despertador
NICANORA: (Entreabriendo otra vez la alcoba y asomando la cabeza.) ¡Nicomedes!... (Más fuerte.) ¡Nicomedes!... (Gritando, entra furiosa.) ¡Pero, Nicomedes!...
NIC: (Fingiendo que despierta sobresaltado.) ¿Qué pasa? ¿Hay fuego?
NICANORA: Hay poca vergüenza. Eso es lo que hay.
NIC: Como me llamas con esas prisas.
NICANORA: Amos, hombre, ¿pero no te da lacha?
NIC.: ¿A mí, de qué?
NICANORA: ¡Que van a dar las diez!
NIC.: ¿Y qué culpa tengo yo? Que den cuando quieran. ¿Es que yo me opongo?
