De sobremesa
De sobremesa Mi profesor de griego que viene diariamente, me había hablado varias veces de su amigo Sir John Rivington, el gran médico que ha consagrado sus últimos años a la psicología experimental y a la psicofísica y cuyas obras, «Correlación de las epilepsias larvadas con la concepción pesimista de la vida», «Causas naturales de apariencias sobrenaturales» y sobre todo «La higiene moral» y «La evolución de la idea de lo Divino», lo colocan a la altura de los grandes pensadores contemporáneos, de Spencer y de Darwin, por ejemplo. Conocía yo los libros de Rivington de tiempo atrás y los leía y releía con grande entusiasmo, porque la observación directa y precisa de los hechos, la lógica perfecta de los raciocinios, sólidos como una cadena de hierro y las escasas pero segurísimas deducciones generales que de ellas desprende, hacen de esa lectura jugoso y fortificante alimento para mi espíritu vacilante y curioso de los problemas de la vida interior. Esas obras estarán en pie cuando muchas de las vastas teorías de otros filósofos que gozan hoy de más fama que él, vayan desmoronándose a los golpes de pica de posteriores investigaciones.