De sobremesa
De sobremesa Hoy hay dos lugares en la Tierra donde no se posan pies humanos. Envuelve sagrado silencio la atmósfera que en ellos se respira; son la estancia donde murió la santa de los cabellos de plata cuyo perfil sonríe a seis pasos de este sitio, en el cuadro de Whistler, y el cuarto, tomado en alquiler por diez años al hotelero suizo y cuya llave está en la caja de hierro cerca del camafeo; el cuarto por cuyo balcón me arrojó ella el ramo de rosas en la noche inolvidable.