El secreto del exito
El secreto del exito La mayoría de la gente acepta sin cuestionarse la idea del magnetismo personal, pero pocos se pondrían de acuerdo en una teoría que trate de explicarlo. Quienes han estudiado el asunto cuidadosamente saben que todo depende del estado mental del individuo, y de su capacidad para hacer que otros «capten» sus vibraciones mentales. Ese «captar» es causado por lo que se conoce como inducción mental. Como sabes, la inducción es «la propiedad, cualidad o proceso por el cual un cuerpo con polaridad eléctrica o magnética la produce en otro sin contacto directo con él». La inducción mental es la manifestación de un fenómeno similar pero en el plano mental. Los estados mentales de las personas son «contagiosos» y si uno infunde suficiente vida y entusiasmo en sus estados mentales, estos afectarán a las mentes de las personas con quienes entre en contacto. Hemos explicado esto con detalle en el librito de esta serie titulado «influencia mental». El primer factor para lograr una inducción mental exitosa o la manifestación del magnetismo personal es el entusiasmo. En otro capítulo he hablado acerca del entusiasmo y al tratar del magnetismo personal sería bueno que leyeras lo que anteriormente se ha dicho acerca del entusiasmo. El entusiasmo da seriedad a la persona y no hay estado mental tan efectivo como la seriedad. La seriedad te hace sentir fuerte y hará que los demás te presten atención aunque no quieran. Walter Moody, conocido escritor sobre el tema de las ventas, dice con razón: «Se sabe que todos aquellos que poseen magnetismo personal tienen también seriedad. Su intensa seriedad es magnética». Cualquier estudiante de este tema ha comprobado este hecho. Pero esa seriedad es algo más que una sincera, firme y confiada creencia en el asunto que presentas a la atención de la otra persona. Debe ser una seriedad viva y contagiosa y la palabra que mejor la describe es entusiasmo. Seriedad entusiasta, sería la expresión adecuada. Esta seriedad entusiasta contiene en ella mucha emoción y atrae al lado emocional de la naturaleza humana más que a su parte razonadora y pensante. Sin embargo, una discusión basada en la razón y llevada a cabo sobre principios lógicos puede presentarse también con seriedad entusiasta, con lo cual logrará un efecto infinitamente mayor que si se lleva a cabo apelando al juicio de la otra persona de una forma fría y sin emoción. El ser humano está constituido mentalmente de tal forma que toda manifestación de un entusiasmo vivo en forma de magnetismo personal rompe fácilmente el hielo. El lado «sintiente» de la mente es tan importante como el lado «pensante» y es mucho más universal, pues la mayoría de la gente realmente piensa muy poco, mientras que todo el mundo «siente».