La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento
La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento En una reciente conversación le decía a una mujer que reuniese valor para lanzarse en pos de algo bueno que llevaba ansiando desde hacía muchos años y que, finalmente, parecía estar a su alcance. Le dije que daba la impresión de que su deseo estaba a punto de verse satisfecho, que la Ley de Atracción lo traía hacia ella. Pero la mujer carecía de fe y no dejaba de repetir: «¡Oh, me parece demasiado bueno para ser cierto! ¡Demasiado bueno para mí!». No había superado la etapa de sentirse como un gusano arrastrándose por el polvo, y aunque tenía a su alcance la Tierra Prometida, se negaba a entrar en ella porque «era demasiado bueno para ella». Creo que tuve éxito al azuzarla para que diese un paso adelante, pues lo último que sé es que está tomando posesión de ello.
