La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento
La ley de la atraccion en el mundo del pensamiento Piensa en lo absurdo del ser humano proclamando que manifiesta potencias, cuando en realidad es esclavo de las partes inferiores de su ser mental, que deben ser subordinadas. Piensa en un ser humano, esclavo de sus humores, pasiones, apetitos animales y facultades inferiores, y que al mismo tiempo intenta proclamar los beneficios de la voluntad. No estoy predicando el ascetismo, que a mí me parece una confesión de debilidad. Estoy hablando de autodominio, de la reafirmación del «Yo» por encima de las partes subordinadas de uno mismo. Desde un punto de vista más elevado, este «Yo» es el único Ser real, y el resto es el «inser»; pero el espacio de que dispongo no me permite tratar esta cuestión, y por ello utilizaré la palabra «ser» para hacer referencia al ser humano completo. Antes de que un ser humano pueda reafirmar el «Yo» por completo, debe lograr un control absoluto de las partes subordinadas del ser. Todas las cosas son beneficiosas cuando aprendemos a dominarlas, pero no hay nada bueno cuando son ellas las que nos dominan. Mientras permitamos que las partes inferiores del ser nos den órdenes, seremos sus esclavos. Sólo cuando el «Yo» asciende a su trono y levanta el cetro queda el orden establecido y las cosas asumen la relación adecuada entre sí mismas.