Meditaciones
Meditaciones 45. Las consecuencias están siempre vinculadas con los antecedentes; pues no se trata de una simple enumeración aislada y que contiene tan sólo lo determinado por la necesidad, sino de una combinación racional. Y al igual que las cosas que existen tienen una coordinación armónica, así también los acontecimientos que se producen manifiestan no una simple sucesión, sino cierta admirable afinidad.
46. Tener siempre presente la máxima de Heráclito: «La muerte de la tierra es convertirse en agua, la muerte del agua es convertirse en aire, la muerte del aire es convertirse en fuego, e inversamente»[65]. Y recordar también lo del que olvida adónde conduce el camino[66]. Y asimismo que «con aquello que más frecuente trato tienen, a saber, con la razón que gobierna el conjunto del universo, con esto disputan, y les parecen extrañas las cosas que a diario les suceden»[67]. Y además: «No hay que actuar y hablar como durmiendo», pues también entonces nos parece que actuamos y hablamos[68]. Y que «no hay que ser como hijos de los padres»[69], es decir, aceptar las cosas de forma simple, como las has heredado.