Meditaciones
Meditaciones 11. ¿Para qué me sirve ahora mi alma? En toda ocasión, plantearme esta pregunta e indagar qué tengo ahora en esa parte que precisamente llaman guía interior, y de quién tengo alma en el momento presente. ¿Acaso de un niño, de un jovencito, de una mujercita, de un tirano, de una bestia, de una fiera?
12. Cuáles son las cosas que el vulgo considera buenas, podrías comprenderlo por lo siguiente. Porque si alguien pensara de verdad que ciertas cosas son buenas, como la sabiduría, la prudencia, la justicia, la valentía, después de una comprensión previa de estos conceptos, no sería capaz de oír eso de: «tan cargado está de bienes», pues no armonizaría con él tal rasgo. Mientras que si uno concibe previamente lo que el vulgo reputa por bueno, oirá y aceptará fácilmente como designación apropiada lo que el poeta cómico dice[75]. ¡Hasta tal punto el vulgo intuye la diferencia! En efecto, este verso no dejaría de chocar ni de ser repudiado, mientras que aquél, tratándose de la riqueza y buena fortuna que conducen al lujo o a la fama, lo acogemos como pronunciado apropiada y elegantemente. Prosigue, pues, y pregunta si deben estimarse e imaginarse tales cosas como buenas, esas que si se evaluaran apropiadamente, se podría concluir que su poseedor, debido a la abundancia de bienes, «no tiene dónde evacuar».