Meditaciones
Meditaciones 21. Si alguien puede refutarme y probar de modo concluyente que pienso o actúo incorrectamente, de buen grado cambiaré de proceder. Pues persigo la verdad, que no dañó nunca a nadie; en cambio, sí se daña el que persiste en su propio engaño e ignorancia.
22. Yo, personalmente, hago lo que debo; lo demás no me atrae, porque es algo que carece de vida, o de razón, o anda extraviado y desconoce el camino[89].
23. A los animales irracionales y, en general, a las cosas y a los objetos sometidos a los sentidos, que carecen de razón, tú, puesto que estás dotado de entendimiento, trátalos con magnanimidad y liberalidad; pero a los hombres, en tanto que dotados de razón, trátalos además sociablemente.
24. Alejandro el Macedón y su mulero, una vez muertos, vinieron a parar en una misma cosa; pues, o fueron reasumidos en las razones generatrices del mundo o fueron igualmente disgregados en átomos.
25. Ten en cuenta cuántas cosas, en el mismo lapso de tiempo brevísimo, brotan simultáneamente en cada uno de nosotros, tanto corporales como espirituales. Y así no te sorprenderás de que muchas cosas, más aún, todos los sucesos residan a la vez en el ser único y universal, que llamamos mundo.