Meditaciones
Meditaciones 26. Cada vez que alguien cometa una falta contra ti, medita al punto qué concepto del mal o del bien tenÃa al cometer dicha falta. Porque, una vez que hayas examinado eso, tendrás compasión de él y ni te sorprenderás, ni te irritarás con él. Ya que comprenderás tú también el mismo concepto del bien que él, u otro similar. En consecuencia, es preciso que le perdones. Pero aun si no llegas a compartir su concepto del bien y del mal, serás más fácilmente benévolo con su extravÃo.
27. No imagines las cosas ausentes como ya presentes; antes bien, selecciona entre las presentes las más favorables, y, a la vista de esto, recuerda cómo las buscarÃas, si no estuvieran presentes. Pero al mismo tiempo ten precaución, no vaya a ser que, por complacerte hasta tal punto en su disfrute, te habitúes a sobrestimarlas, de manera que, si alguna vez no estuvieran presentes, pudieras sentirte inquieto.
28. Recógete en ti mismo. El guÃa interior racional puede, por naturaleza, bastarse a sà mismo practicando la justicia y, según eso mismo, conservando la calma.
29. Borra la imaginación. Detén el impulso de marioneta. CircunscrÃbete al momento presente. Comprende lo que te sucede a ti o a otro. Divide y separa el objeto dado en su aspecto causal y material. Piensa en tu hora postrera. La falta cometida por aquél, déjala allà donde se originó.