Meditaciones
Meditaciones 40. Si eliminas tu opinión acerca de lo que crees que te aflige, tú mismo te afirmas en la mayor seguridad. «¿Quién es tú mismo?». La razón. «Pero yo no soy razón.» Sea. Por consiguiente, no se aflija la razón. Y si alguna otra parte de ti se siente mal, opine ella en lo que le atañe.
41. Un obstáculo a la sensación es un mal para la naturaleza animal; un obstáculo al instinto es igualmente un mal para la naturaleza animal. Existe además igualmente otro obstáculo y mal propio de la constitución vegetal. Así pues, un obstáculo a la inteligencia es un mal para la naturaleza inteligente. Todas estas consideraciones aplícatelas a ti mismo. ¿Te embarga un pesar, un placer? La sensación lo verá. ¿Tuviste alguna dificultad cuando emprendiste instintivamente algo? Si lo emprendes sin una reserva mental, ya es un mal para ti, en tanto que ser racional. Pero si recobras la inteligencia, todavía no has sido dañado ni obstaculizado. Lo que es propio de la inteligencia sólo ella acostumbra a obstaculizarlo. Porque ni el fuego, ni el hierro, ni el tirano, ni la infamia, ni ninguna otra cosa la alcanzan. Cuando logra convertirse en «esfera redondeada»[135], permanece.
42. No merezco causarme aflicción, porque nunca a otro voluntariamente afligí.