Meditaciones
Meditaciones 34. Bástanle a la persona mordida[158] por los verdaderos principios la mínima palabra y la más coloquial para sugerirle ausencia de aflicción y de temor. Por ejemplo:
Desparrama por el suelo el viento las hojas,
así también la generación de los hombres[159].
Pequeñas hojas son también tus hijitos, hojitas asimismo estos pequeños seres que te aclaman sinceramente y te exaltan, o bien por el contrario te maldicen, o en secreto te censuran y se burlan de ti, y hojitas igualmente los que recibirán tu fama póstuma. Porque todo esto
resurge en la estación primaveral.
Luego, el viento las derriba; a continuación, otra maleza brota en sustitución de ésta. Común a todas las cosas es la fugacidad. Pero tú todo lo rehúyes y persigues como si fuera a ser eterno. Dentro de poco también tú cerrarás los ojos, y otro entonces llorará al que a ti te dio sepultura.