Meditaciones
Meditaciones 5. ¡Cómo los dioses que un dÃa dispusieron en orden todas las cosas sabia y amorosamente para el hombre pudieron descuidar sólo este detalle, a saber, que algunos hombres extremadamente buenos, después de haber establecido con la divinidad como muchÃsimos pactos y después que, gracias a su piadosa actuación y a sus sagrados cultos, fueron por mucho tiempo connaturales a la divinidad, una vez que han muerto, ya no retoman de nuevo, sino que se han extinguido para siempre! Y si, efectivamente, es eso asÃ, sábete bien que si hubiera sido preciso proceder de otro modo, lo habrÃan hecho. Porque si hubiera sido justo, habrÃa sido también posible, y, si acorde con la naturaleza, la naturaleza lo habrÃa procurado. Precisamente porque no es asÃ, si es que ciertamente no es asÃ, convéncete de que no es preciso que suceda de este modo. Porque tú mismo ves también que al pretender eso pleiteas con la divinidad, y no dialogarÃamos asà con los dioses, de no ser ellos muy buenos y muy justos. Y si esto es asà no habrÃan permitido que quedara descuidado injustamente y sin razón nada perteneciente al orden del mundo.
6. Acostúmbrate a todo, incluso a cuantas cosas no te merecen confianza, porque también la mano izquierda para las demás acciones, debido a su falta de costumbre, es inútil, y, sin embargo, sostiene con más poder el freno que la derecha, pues a este menester está habituada.