Meditaciones
Meditaciones 1. De mi abuelo Vero[2]: el buen carácter y la serenidad.
2. De la reputación y memoria legadas por mi progenitor[3]: el carácter discreto y viril.
3. De mi madre[4]: el respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no sólo de obrar mal, sino incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos.
4. De mi bisabuelo[5]: el no haber frecuentado las escuelas públicas y haberme servido de buenos maestros en casa, y el haber comprendido que, para tales fines, es preciso gastar con largueza.
5. De mi preceptor: el no haber sido de la facción de los Verdes ni de los Azules[6], ni partidario de los parmularios ni de los escutarios[7]; el soportar las fatigas y tener pocas necesidades; el trabajo con esfuerzo personal y la abstención de excesivas tareas, y la desfavorable acogida a la calumnia.