El castillo de Lesley
El castillo de Lesley Sábado
Querida Anne:
Mary, ansiosa por que todos supieran lo de su boda, que ya se aproximaba, y más especialmente deseosa de triunfar, como ella decÃa, sobre las Dutton, quiso que esta mañana caminásemos con ella hasta Stoneham. Como no tenÃamos nada más que hacer, accedimos de buena gana, y tuvimos un paseo tan agradable como podÃa tenerse con Mary, cuya conversación consistió todo el rato en insultar al hombre con el que pronto va a casarse, y en anhelar un carruaje azul con detalles en plata. Cuando llegamos a la casa de los Dutton, encontramos a las chicas en el vestidor con un joven muy guapo al que, por supuesto, nos presentaron. Es el hijo de Sir Henry Brudenell de Leicestershire. El señor Brudenell es el hombre más apuesto que he visto en mi vida; las tres estamos encantadÃsimas con él. Mary, que hasta el momento en el que llegamos al vestidor se habÃa estado creciendo con su propia importancia, y con el deseo de comunicar la noticia de su boda, no pudo quedarse callada sobre el asunto mucho tiempo después de sentarnos y pronto dijo, dirigiéndose a Kitty:
—¿No crees que será necesario tener todas las joyas nuevas preparadas?
—¿Necesario para qué?
—¿Para qué? Vaya, pues para mi aparición en público.
