El castillo de Lesley
El castillo de Lesley Querida Fanny:
Acababa de sellar mi última carta para ti, cuando subió mi madre y me dijo que querÃa hablar conmigo de un asunto muy especial.
—¡Ah, ya sé! —dije yo—, ese viejo idiota del señor Watts te lo ha contado todo, aunque le pedà que no lo hiciera. Sin embargo, no puedes forzarme a aceptarle si yo no quiero.
—No voy a forzarte, hija; sólo quiero saber cuál es tu decisión respecto a su propuesta, e insistir para que te decidas en uno u otro sentido, porque si tú no la aceptas, Sophy puede que sà lo haga.
—De hecho —respondà apresuradamente—, Sophy no debe preocuparse, porque sà me voy a casar con él.
—Si ésa es tu decisión —dijo mi madre—, ¿por qué temÃas que forzase tu voluntad?
—Bueno, porque no he decidido si debo aceptarlo o no.
—Eres la chica más rara del mundo, Mary. Lo que dices en un momento dado, lo niegas justo después. Dime de una vez si tienes intención de casarte con el señor Watts o no.
—¡Vaya! Mamá, ¿cómo quieres que te diga lo que ni yo misma sé?
—Pues deseo que lo sepas, y rápido, porque el señor Watts dice que no se va a dejar mantener en vilo.
—Eso dependerá de mÃ.
