Emma
Emma —Ahora vengo pocas veces por este lado —dijo Emma, mientras seguÃan andando—, pero dentro de poco ya tendré un aliciente para venir por aquÃ, y poco a poco me irán siendo familiares los setos, cercas, estanques y árboles de esta parte de Highbury.
Entonces se enteró de que Harriet nunca habÃa estado dentro de la VicarÃa, y su curiosidad por verla por dentro era tan extremada que, teniendo en cuenta el aspecto exterior de la casa y su apariencia, Emma sólo pudo considerarlo como una prueba de amor, igual que cuando el señor Elton vio «ingenio» en la muchacha.
—A ver si se nos ocurre algo para entrar —dijo—; pero ahora no tenemos ningún pretexto verosÃmil; no necesito pedir informes a su ama de llaves sobre ningún criado… ni tengo ningún recado que darle de parte de mi padre…
Estuvo reflexionando, pero no se le ocurrÃa nada. Después de que las dos hubieran guardado silencio durante unos minutos, Harriet exclamó:
—¡Lo que me extraña más, Emma, es que no te hayas casado aún, ni vayas a casarte dentro de poco! ¡Con lo encantadora que eres!
Emma se echó a reÃr y replicó: