Emma
Emma Tales pensamientos le devolvieron rápidamente el buen humor, mientras que la señora Weston, que tendÃa más a la desconfianza, sólo preveÃa nuevas disculpas y nuevos aplazamientos; y además de la preocupación que sentÃa por lo que su esposo iba a sufrir, sufrÃa también mucho más por ella misma.
En aquellos dÃas Emma no estaba en disposición de preocuparse demasiado porque el señor Frank Churchill aplazara su visita, a no ser por la contrariedad que ello causaba en Randalls. Ahora no tenÃa ningún interés especial en conocerle. PreferÃa estar tranquila y alejarse de la tentación; pero, a pesar de esto, como preferÃa mostrarse delante de todos como si nada hubiese ocurrido, no dejó de manifestar tanto interés por el hecho, y de intentar aliviar la decepción de los Weston, como debÃa corresponder a la amistad que les unÃa.