Emma
Emma Respecto a lo de no acompañarles a Irlanda, en el relato que hizo a su tía no decía más que la verdad, aunque tal vez hubiera algunas verdades que se callaba. Fue ella quien decidió consagrar a los de Highbury el tiempo que durara la ausencia de los Campbell; quizá para pasar los últimos meses de libertad total rodeada de afectuosos parientes que tanto la querían; y los Campbell, por el motivo o motivos que fuesen, tanto si era uno como dos o tres, se apresuraron a aprobar ese proyecto y dijeron que tenían más confianza en unos pocos meses que pasara en su tierra natal para recobrar la salud, que en cualquier otro remedio. Era, pues, seguro que volvería a Highbury; y que allí, en vez de dar la bienvenida a una novedad absoluta que hacía tanto tiempo que se les prometía —el señor Frank Churchill— deberían conformarse por ahora con Jane Fairfax, que sólo era una novedad por sus dos años de ausencia.