Emma
Emma —Han tenido que ser unos momentos desagradables —dijo—; pero parece que tú te has portado muy bien; ahora todo ha terminado; y como un primer encuentro no puede volver a repetirse, no tienes por qué pensar más en eso.
Harriet dijo que Emma tenÃa razón, y que no volverÃa a pensar en aquello… pero siguió hablando de lo mismo… no podÃa hablar de otra cosa; y por fin Emma, con objeto de sacarle a los Martin de la cabeza, se vio obligada a recurrir a las noticias que antes se habÃa propuesto comunicarle con tantas precauciones y tanta delicadeza; casi sin saber si tenÃa que alegrarse o indignarse, si avergonzarse o tomárselo a broma, visto el estado de ánimo de la pobre Harriet… para quien el señor Elton parecÃa haber perdido ya todo interés…
Sin embargo, poco a poco el señor Elton volvió a adquirir importancia. Quizá no tanta como le concedÃa el dÃa anterior o tan sólo una hora antes, pero volvÃa a interesarse por él; y antes de que terminara aquella conversación, Harriet habÃa expresado todas las sensaciones de curiosidad, de asombro, de pesar, de pena y de ilusión acerca de aquella afortunada señorita Hawkins, que en su imaginación habÃa vuelto a relegar a un lugar secundario a los Martin.