Emma
Emma —¿Yo tengo que ser la primera? La verdad es que me da un poco de reparo ser siempre la primera de todos…
La insistencia de Jane en ir personalmente a recoger sus cartas no habÃa pasado inadvertida para Emma. Lo habÃa oÃdo y visto todo; y sentÃa cierta curiosidad por saber si el paseo bajo la lluvia de aquella mañana habÃa sido fructÃfero. Ella sospechaba que sÃ; que no hubiese tenido tanto empeño en salir de no tener la certeza de recibir noticias de alguien muy querido… y lo más probable era que la salida no hubiese sido en vano. La parecÃa que tenÃa un aire más alegre que de costumbre… que tenÃa más aspecto de salud, de animación.
Hubiese podido hacer una o dos preguntas acerca del envÃo y el coste del correo para Irlanda; casi las tuvo en la punta de la lengua… pero se contuvo. Estaba totalmente decidida a no dejar escapar ni una sola palabra que pudiese herir los sentimientos de Jane Fairfax; y siguiendo a las demás señoras las dos jóvenes entraron en el comedor cogidas del brazo, con una apariencia de buena concordia que armonizaba perfectamente con la belleza y la gracia de ambas.