Emma

Emma

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Frank Churchill parecía haber estado esperándolas; y aunque fue parco en palabras, sus ojos declaraban que se proponía pasar una velada deliciosa. Todos juntos se pusieron a recorrer los salones para comprobar que todo estaba en orden; y al cabo de unos minutos se les unieron los invitados que acababan de llegar en otro coche; al oír el ruido Emma, sorprendidísima, estuvo a punto de exclamar: «¡Pero si aún es muy temprano!»; pero en seguida vio que los recién llegados eran viejos amigos a quienes como a ella se había rogado que acudieran lo antes posible para ayudar con sus consejos al señor Weston; y a ese coche no tardó en seguir otro de unos primos, a quienes también se había suplicado encarecidamente que llegaran temprano por el mismo motivo, de modo que daba un poco la impresión de que la mitad de los invitados tenían que reunirse previamente con objeto de proceder a la última inspección preliminar.

Emma se dio cuenta de que su criterio no era el único criterio en el que confiaba el señor Weston, y pensó que ser amiga predilecta e íntima de un hombre que tenía tantos amigos íntimos de toda confianza no era lo que más podía halagar la vanidad. Le gustaba su carácter abierto, pero un poco menos de cordialidad con todo el mundo hubiese contribuido a dar más relieve a su personalidad. Un hombre debía ser amable con todos, pero no amigo de todos… Y Emma pensaba en alguien que era exactamente así…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker