Emma
Emma —SÃ, nuestra buena señora Elton. La más infatigable y leal de las amigas. No hubiera aceptado una negativa; no hubiese consentido que Jane le dijera que no; porque la primera vez que se lo dijo a Jane (eso fue anteayer, o sea la mañana que estuvimos en Donwell), la primera vez que se lo dijo a Jane ella estaba completamente decidida a no aceptar el ofrecimiento, y precisamente por las razones que usted ha mencionado; exactamente como usted ha dicho se habÃa propuesto no comprometerse a nada hasta que regresara el coronel Campbell, y por el momento no habÃa manera de convencerla de que aceptara ningún empleo… y asà se lo dijo a la señora Elton una y otra vez… y bien sabe Dios que yo no tenÃa la menor idea de que iba a cambiar de opinión… Pero la buena señora Elton, que siempre es tan aguda, vio más claro que yo. Ella era la única capaz de insistir de un modo tan amable como lo hizo y negarse a aceptar la respuesta de Jane… Se negó en redondo a escribir dando esta negativa ayer, como Jane querÃa que lo hiciese; dijo que esperarÃa… y sà señor, ayer por la tarde se acordó que Jane aceptaba. ¡Para mà ha sido una gran sorpresa! ¡Yo no tenÃa ni la menor idea! Jane se llevó aparte a la señora Elton y le dijo en seguida que después de haber pensado sobre las ventajas del empleo en casa de la señora Smallridge, habÃa decidido aceptarlo… Yo no supe ni una palabra de ello hasta que todo estuvo resuelto.