Emma
Emma De regreso a su casa, Emma llamó inmediatamente a su ama de llaves para que la ayudase a pasar revista a las alacenas; y mandó inmediatamente a casa de la señorita Bates cierta cantidad de arrurruz de la mejor calidad, junto con una nota redactada en los términos más cordiales. Al cabo de media hora el arrurruz era devuelto con mil gracias de parte de la señorita Bates pero «mi querida Jane no ha estado tranquila hasta saber que lo habíamos devuelto; es algo que ella no iba a poder tomar… y una vez más insiste en decir que no necesita nada».