Emma
Emma —Es una historia muy sencilla. Hace tres dÃas él fue a Londres por asuntos de negocios, y yo le di unos papeles que tenÃa que mandar a John. Fue a ver a John a su despacho, y mi hermano le invitó a ir con ellos al Astley aquella tarde. QuerÃan llevar al Astley a los dos mayores. Iban a ir mi hermano, su hermana, Henry, John… y la señorita Smith. Mi amigo Robert no podÃa negarse. Pasaron a recogerle y se divirtieron mucho; John le invitó a cenar con ellos al dÃa siguiente… él acudió… y durante esta visita (por lo que se ve) tuvo ocasión de hablar con Harriet; y desde luego no fue en vano… Ella le aceptó y de este modo hizo a Robert casi tan feliz como merece. Regresó en la diligencia de ayer, y esta mañana después del desayuno ha venido a verme para decirme el resultado de sus gestiones: primero de las que yo le habÃa encomendado, y luego de las suyas propias. Eso es todo lo que puedo decirle acerca del cómo, dónde y cuándo. Su amiga Harriet ya le contará muchas más cosas cuando se vean… Le contará hasta los detalles más insignificantes, ésos a los que sólo el lenguaje de una mujer puede dar interés… En nuestra conversación sólo hemos hablado en general… Pero tengo que confesar que Robert Martin me ha parecido muy minucioso en los detalles, sobre todo conociendo su modo de ser; sin que viniera mucho a cuento, me ha estado contando que al salir del palco, en el Astley, mi hermano se cuidó de su esposa y del pequeño John, y él iba detrás con la señorita Smith y con Henry; y que hubo un momento en que se vieron rodeados de tanta gente, que la señorita Smith incluso se encontró un poco indispuesta…