Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento 
Marianne, que nunca había sido muy tolerante con nada que se pareciera a la impertinencia, la vulgaridad, la inferioridad de condiciones, o los gustos siquiera distintos a los suyos, se hallaba a estas alturas muy poco dispuesta, dado su estado de ánimo, a que le gustaran las señoritas Steele, o a dar alas a sus avances; y a la invariable frialdad con que las trataba, frenando toda tentativa de intimar por su parte, atribuyó Elinor principalmente la preferencia con que la distinguieron a ella y que no tardó en manifestarse en la actitud de ambas hermanas, pero especialmente en la de Lucy, que no perdía oportunidad de entablar conversación, ni de intentar mejorar sus relaciones mediante una fácil y desenvuelta comunicación de sentimientos.