Juicio y sentimiento
Juicio y sentimiento Elinor, pese a su enorme conmoción, aún no podÃa creerlo.
—No supe —dijo— que se conocÃan hasta el otro dÃa.
—Nos conocemos, sin embargo, desde hace muchos años. Ya sabe que él estuvo bajo la tutela de mi tÃo una buena temporada.
—¡Su tÃo!
—SÃ, el señor Pratt. ¿Nunca le ha oÃdo hablar del señor Pratt?
—Creo que sà —respondió Elinor, haciendo un esfuerzo que aumentaba en la medida en que aumentaba su emoción.
—Pasó cuatro años con mi tÃo, que vive en Longstaple, cerca de Plymouth. Allà fue donde nos conocimos, pues mi hermana y yo pasábamos muchas temporadas en su casa, y allà fue donde se estableció nuestro compromiso, aunque no hasta un año después de que hubiera dejado de ser pupilo; pero después estaba casi siempre con nosotros. Yo me sentÃa muy poco inclinada a comprometerme, como puede usted imaginar, sin el conocimiento y la aprobación de su madre; pero era demasiado joven y le amaba demasiado para ser todo lo prudente que habrÃa debido ser… Aunque usted no le conozca tan bien como yo, señorita Dashwood, le habrá visto lo suficiente para percatarse de que es capaz de ganarse el amor sincero de una mujer.